Lágrimas en la lluvia

La gran Catherine Denueve encarna a Geneviève, heroína de un cuento de hadas triste que tiene como trasfondo la guerra de Argelia y como escenario, una ciudad a orillas del Atlántico

LES PARAPLUIES DE CHERBOURG

(Los paraguas de Cherburgo, Jacques Demy, 1963)

«DE AMOR NO SE MUERE MÁS QUE EN EL CINE». Con esta frase socorrida Madame Emery (Anne Vernon) intenta consolar a su hija Geneviève (Catherine Deneuve) cuando su prometido, Guy (Nino Castelnuovo), parte para la guerra de Argelia en Les parapluies de Cherbourg (Los paraguas de Cherburgo), no solo una película rosa, sentimental y cursi, digna de mofa, ridícula de principio a fin, sino también una de las más bellas, sinceras y conmovedoras de todo el cine europeo.

No me detendré en el porqué de su mala fama, de la que deben dar cuenta modernos e «inteligentes», ni en su originalidad, ya que el hecho de ser una película de ficción enteramente cantada es un dato para el Guinness. Me interesa más que el encuentro entre música y cine se produzca de espaldas al teatro, con un pretexto, además, poco reputado como es el melodrama. Cine y música habían confluido antes en versiones filmadas de obras escritas para la escena, pero nunca habían tenido una cita de este tipo, en la que un compositor (Michel Legrand) y un cineasta (Jacques Demy, educado en la cultura del musical norteamericano) deciden trabajar codo con codo, sintetizando fantasía musical e imaginario realista, en una creación expresamente concebida para la pantalla.

Porque en este musical sin danza no hay más rasgo onírico que el deslizamiento de la pareja sobre una plataforma rodante. El resto pertenece a la vida y, en concreto, a la vida de provincias. Una melancólica ciudad a orillas del Atlántico, con sus pequeños comercios y su no menos pequeña burguesía, lugar de calles mojadas y casas afligidas, comunicadas con el exterior por cristaleras, en el interior por puertas de doble hoja, moradas de un ayer ido para siempre, con sus paredes de papel pintado, sus quinqués, secreteres y carillones, sus frascos de esencias y sus lámparas de tulipa: el hogar de la abuela de Demy, recreado con el concurso del diseñador Bernard Evein y del operador Jean Rabier. Sobre ese rincón de la memoria el director de Une chambre en ville proyecta una emotiva mirada, mirada cuyo trazo se extiende a la madrina de Guy (tía Elise: Mireille Perrey), a la que la enfermedad ha confinado en ese pequeño mundo solo compartido por su sobrino y por Madeleine (Ellen Farner), la chica que viene a cuidarla y que alberga un amor callado por el joven mecánico.

De algún modo era la película que aguardaba a Demy tras sus dos primeros largometrajes, Lola y La bahía de los ángeles, ambos musicales en potencia. Si a Los paraguas de Cherburgo le quitásemos las canciones, nos encontraríamos con una historia tan amarga y triste como la que contaban aquellas películas «en prosa», del mismo modo que estas rivalizarían en el aspecto melódico si contasen en su banda sonora con diálogos cantados y no hablados.

Heredero de Ophüls, Demy filma cada escena como si está hubiera sido escrita en papel pautado. Hay un ejemplo particularmente bello, además de acongojante: tras el último paseo de Guy y Genieviève, y mediante un raccord de planos fugaces, el director muestra los tramos de calle que ambos han recorrido, que ya no volverán a recorrer juntos. Más tarde, el diamantista Roland Cassard (Marc Michel) evocará para la señora Emery la triste historia de su amor por Lola, nombre que suscita una elegante autocita por parte de Demy, ya que al invocar a la bella prostituta regresamos por un momento al film de 1960, en concreto a la galería de estatuas de Nantes, recorrida ahora en color y en soledad por la cámara.

Pese a su delicado trazo, consustancial a Demy, la película es singularmente dura. En vez de suavizar el drama, los elementos tiernos, desde los tonos pastel del decorado a las chaquetas de punto o los lazos que coronan la cabeza de la heroína, equiparada por Cassard con la Virgen de Anvers, lo hacen aún más doloroso. No olvidemos que la historia de amor contada por Los paraguas de Cherburgo tiene como trasfondo la guerra de Argelia, cuyo impacto en la juventud francesa queda reflejado en Guy, quien regresa del frente cambiado, envejecido física y anímicamente, incapaz de retomar su vida en el punto en el que le dejó, sobre todo tras conocer que Genieviève se casó en su ausencia.

En las décadas siguientes varios directores intentaron hacer algo semejante (Resnais, Rivette, el propio Demy, el vanidoso Trier, el inepto Luhrmann), pero el encanto de Los paraguas de Cherburgo parece tan inimitable e irrepetible como el de Desayuno con diamantes, otro cuento de hadas triste. ♠

2 comentarios en “Lágrimas en la lluvia

  1. «La muerte y el calor viajan juntos» escribe Guy desde Argelia. Pero es en invierno, bajo la nieve, donde se cruzan las vidas adultas de los protagonistas, ella con abrigo de piel y él aguardando la Navidad en el negocio de sus sueños; un encuentro que tiene lugar por uno de esas casualidades que fascinaban al director tanto como el giro de la ruleta a los personajes de «La bahía de los ángeles». En las películas de Demy, que dos personas terminen juntas es el supremo golpe de azar.
    «Los paraguas de Cherburgo» añade a los largometrajes anteriores el color y el desprecio por el naturalismo (enlazando con «El bello indiferente»), además del protagonismo de la música; su apariencia ñoña, si se quiere, envuelve un interior amargo, como los bombones rellenos de insectos triturados que fabricaba la moderna Circe de un cuento de Cortázar.

    Me gusta

  2. Como no creo en el azar, atribuyo al destino todos los golpes, también los que se asestan en la ficción. Este es especialmente cruel y contiene un añadido singularmente amargo: Guy se niega a ver a su hija, que está en el coche. Recuerdo que en ese momento se me hundió el estómago.

    Me gusta

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s