Anatomía de una venganza

Sylvie Rousseau (Sandrine Bonnaire) calibra ante el espejo las posibilidades de su plan

SECRET DÉFENSE (Confidencial, Jacques Rivette, 1997)

CON ALTIBAJOS PERO DE FORMA COHERENTE, el cineasta francés Jacques Rivette logró mantenerse a flote desde los prolegómenos de la Nouvelle Vague –a la que dio su obra más ambiciosa, Paris nous appartient (1957-1960)– hasta 36 vues du Pic Saint Loup, que cierra su filmografía en 2009, siete años antes de su muerte.

Pese al carácter subjetivo que suele atribuirse a un blog, no voy a hacer un historial de mis encuentros y desencuentros con el cineasta de Rouen. Solo admitiré que, como en el caso de Lubitsch, siento una solitaria preferencia por sus películas de época, en especial por La religieuse y el díptico dedicado a Juana de Arco, mientras que en el lado «moderno» se inscriben experiencias de todo tipo, que van desde lo intrigante a lo extenuante. Paciencia es lo primero que se necesita para adentrarse en su obra.

De entre las tramas modernas de Rivette espigaré una que apenas ha llamado la atención, quizá por su apariencia poco radical, escasamente vanguardista, sin conatos «performativos» ni falsetes teatrales, que para colmo se roza discretamente con el cine de la mayoría, ya que lo que propone sobre el papel es una historia policiaca, contada de forma ortodoxa, cuasilineal y sin el aire improvisado de sus películas posteriores al 68, como también sucede, aunque de manera menos acusada, en La bande des Quatre.

Me refiero a Secret défense, presentada en España con el título Confidencial. Esta es la palabra que emplea para cifrar sus conocimientos un fabricante con nombre de escritor (Walser: Jerzy Radziwilowicz), al que Rivette confía la tarea de mover los hilos de la trama. Los hermanos Sylvie y Paul Rousseau (respectivamente encarnados por Sandrine Bonnaire y Grégoire Colin) dan por hecho que Walser asesinó a su padre durante un viaje en tren, por lo que ambos deciden vengarse. Sin embargo, los hermanos no actúan en equipo; cada uno intenta realizar la «vendetta» por su lado y valiéndose de estrategias opuestas, sutil y calculada la de la mujer, vehemente e insensata la de su hermano, que enseña cada dos por tres el arma con la que piensa hacer justicia.

Rivette extiende el irrevocable propósito de los personajes en el espacio y en el tiempo (la película dura casi tres horas), demorando la ejecución del proyecto inicial hasta que se abre paso una duda razonable sobre los móviles del asesino. A ello contribuye la ambigua personalidad de Walser, en quien, como se ha dicho, Rivette delega la organización de la ficción dentro de la propia ficción. Como el Gavin Elster de Vértigo, el empresario oculta los verdaderos motivos de su crimen y deja saber a Sylvie sólo lo necesario, con lo que impulsa su pesquisa.

Tanto la función semidemiúrgica de Walser como la ilusión producida por el parentesco físico entre dos mujeres (la misma actriz, Laure Marsac, interpreta a la secretaria muerta por accidente y a su hermana que viene a indagar por su paradero), recuerdan a Hitchcock. Pero la principal huella que se percibe en Secret défense es la de Fritz Lang. Rivette se esconde no ya detrás de Walser (como haría Hitchcock, para sembrar una pista atractiva), sino de la propia película, que a la manera del último Lang parece organizarse gélida y misteriosamente, como en ausencia del director.

En realidad, el discípulo francés de Lang crea sentido a partir del aparente vacío enunciativo, liberando el mecanismo de la película a una narración «con los motores parados» o, por emplear la expresión de Debussy, como si el músico interpretara su partitura con el piano cerrado. Por eso, la película –en el fondo una tragedia– puede resultar un tanto fría si no se está habituado a los peculiares modos de Rivette, quien una vez más escarba en la naturaleza ambigua de la realidad filmada.

Por otro lado, Secret défense revela a un concienzudo explorador de la fenomenología del tiempo cinematográfico. Sin llegar a los extremos de letal aburrimiento alcanzado en obras tan bidimensionales y teóricas como Hurlevent o Histoire de Marie et Julien, intriga aquí la cualidad estática y sedentaria del tiempo fílmico, que ofrece un mudo comentario sobre los cambios de escenario y los motivos de los personajes, en continuo desplazamiento. Valga como ejemplo la larga secuencia dedicada al viaje de Sylvie a Dijon, que muestra sin rupturas cómo el paso de las horas y el cambio de medios de transporte enfrían en el personaje su determinación de matar. 

Por desgracia, no toda la película raya a la misma altura. Los diálogos de Pascal Bonitzer y Emmanuelle Cuau carecen de brillo (si se me permite la malicia, ello permite llamar la atención sobre el trabajo del director e invitar al espectador a ir más allá de las palabras escuchadas en la banda sonora); determinadas situaciones rozan lo inverosímil (no bien llega a la casa de Walser, la hermana de la mujer desaparecida se acuesta con el anfitrión, quizá porque su preocupación no es muy honda); los personajes responden a un dibujo desigual (muy pobre en el caso del hermano justiciero) y los actores que los encarnan van de lo mejor a lo peor, es decir de Sandrine Bonnaire a Jerzy Radziwilowicz, macizo pero amanerado intérprete polaco que se dio a conocer en 1977 como «El hombre de mármol» de Andrzej Wajda. Ahora que disponemos de excelentes copias, puede ser un buen momento para reconsiderar el cine de Rivette. ♠

2 comentarios en “Anatomía de una venganza

  1. Una película fascinante, a mitad de camino entre lo narrativo y lo experimental. Bien subrayada la afinidad con Lang, no solo temática sino también formal, aunque con distintos métodos: Rivette, como un director de orquesta invisible bajo el foso, se centra en el control del tempo. La atención a los ruidos y a los desplazamientos físicos la emparentan también con el Renoir de «La nuit du carrefour».

    Me gusta

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s