Idilio nórdico

Eran tiempos felices: Therese Berg (Christina Schollin) y Edvard Grieg (Toralv Maurstad) trazan planes en los valles noruegos filmados en Super Panavision por Davis Boulton

SONG OF NORWAY (Canción de Noruega, Andrew L. Stone, 1970)

EL CINE DESDICHADO cuenta con un subapartado dedicado a las películas innombrables. Una de las más castigadas es Song of Norway (Canción de Noruega), que la crítica de los 70 sacó sin contemplaciones del escaparate y arrumbó en el trastero.

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Un artista del pueblo

Bajo la barba, el actor toscano Fosco Giachetti, en el papel principal. Junto a él, la francesca Gaby Morlay, que encarna a Giuseppina Strepponi, uno de los amores del compositor

GIUSEPPE VERDI / DIVINE ARMONIE (Verdi, Carmine Gallone, 1938)

A AQUEL A QUIEN MUCHOS CONSIDERAN un dios del arte vocal está dedicada esta Divine armonie, rodada por Carmine Gallone a la mayor gloria del autor de Un ballo in maschera.

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La muerte os sienta tan bien

La actriz mexicana Salma Hayek, caracterizada como Frida Kahlo, en una escena de la película basada en el libro biográfico de Hayden Herrera

FRIDA (Julie Taymor, 2002)

MUCHO ANTES DE CONVERTIRSE EN UNA LEYENDA DEL FEMINISMO, la pintora mexicana Frida Kahlo había hecho de la vida su bandera y de su obra un tenso diálogo con la muerte. En medio de sus sufrimientos, estaba lejos de pensar que su persona se convertiría el fenómeno social que es hoy. Su fama llega a tal punto que sus cuadros, como los de Munch o Klimt, son reconocibles a primera vista por un público no iniciado en la pintura, adorados sin reservas por admiradores de todas las culturas; un mérito aún mayor si se tiene en cuenta que su  popularidad no ha sido una treta comercial ni un producto de márketing, sino la consecuencia de un boca a boca ininterrumpido, de un contagio masivo.

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Fábula de los dos ratones

El perseguidor y su presa: Tom Hanks y Leonardo Dicaprio

CATCH ME IF YOU CAN (Atrápame si puedes, Steven Spielberg, 2002)

LA HONESTIDAD QUEDA BIEN EN LOS REFRANES, PERO SE AVIENE MAL CON EL DINERO. Como es bien sabido, las fortunas no se hacen trabajando. Esto debió pensar Orson Welles cuando dedicó su última película al falsificador de obras de arte Elmyr D’Hory (Fake, 1974), y otro tanto barruntó en 2002 el llamado Rey Midas de la industria del cine, Steven Spielberg, al llevar a la pantalla las andanzas de Frank Abagnale Jr., artista del fraude financiero que mantuvo en jaque al FBI y a las policías europeas allá por los años 60. Nuestro personaje no fue a Vietnam, pero recorrió medio mundo suplantando personalidades, ejerciendo profesiones sin título y extendiendo cheques falsos que él mismo fabricaba.

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