El rito

Shinji (Yukio MIshima) y Reiko ( Yoshiko Tsuruoka), tras la consumación del doble sucidio, en la adaptación que el autor de Nieve de primavera hizo de su magistral relato, fechado en 1960

YÛKOKU (Patriotismo, Yukio Mishima y Dômoto Masaki, 1966)

POCAS OBRAS HAN SINTETIZADO EL ARTE Y LA VIDA con tanta fuerza y convicción como Yûkoku, la única película dirigida por el gran escritor japonés Yukio Mishima.

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Novios de la muerte

Entre cerezos: Matsumoto (Hidetoshi Nishijima) y Sawako (Miho Kanno) yerran por la naturaleza en una de las historias que componen la película, inspirada por el teatro bunraku

DOLLS (Takeshi Kitano, 2002)

TIENE RAZÓN TAKESHI KITANO cuando afirma que Dolls es más cruel que cualquiera de sus violentos filmes anteriores, en especial Brother.

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Kikunosuke y Otoku

Kakuko Mori (Otoku) y Shôtarô Hanayagi (como el afamado actor kabuki Kiku Onoue), en la primera adaptación cinematográfica de la novela de Shôfû Muramatsu, publicada en 1938.

ZANGIKU MONOGATARI

(Historia de los crisantemos tardíos, Kenji Mizoguchi, 1939)

ZANGIKU MONOGATARI (Historia de los crisantemos tardíos o del último crisantemo) es una de las películas que el maestro japonés Kenji Mizoguchi dedicó a las gentes del teatro. Por desgracia, este ciclo —el llamado tríptico de Geido— nos ha llegado incompleto como consecuencia de un incendio que destruyó buena parte del legado fílmico nipón durante la Segunda Guerra Mundial. Pero la pervivencia de esta obra, al igual que la de Joyû Sumako no koi (El amor de la actriz Sumako, 1947), confirma que Mizoguchi llevó a cabo la más perfecta imbricación dramática de los universos teatral y cinematográfico.

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Sed de amor

En el umbral de la muerte, la escritora interpretada por Yumeji Tsukioka vive una historia de amor  con el periodista Akira Ôtsuki (Ryôji Hayama), en uno de los grandes melodramas del cine japonés, basado en la vida de la malograda poeta Fumiko Nakajo (1922-1954)

CHIBUSA YO EIEN NARE (Senos eternos, Kinuyo Tanaka, 1955)

EN LA AMPLIA NÓMINA DE MAESTROS que Japón ha inscrito en la historia del cine, ocupa un lugar de excepción Kinuyo Tanaka, admirada actriz que en los últimos tiempos también ha sido reconocida como cineasta, tras décadas de olvido. Las seis películas suyas que conocemos, y que si no me equivoco fueron todas las que rodó entre 1953 y 1962, la acreditan no solo como la principal realizadora de los países orientales, sino quizá, en mi opinión, como la mejor directora del mundo, seguida de cerca por la rusa Yuliya Solntseva.

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Llueve sobre nuestro amor

Dos grandes del cine japonés, Masayuki Mori e Hideko Takamine, en una escena del filme

UKIGUMO (Nubes flotantes, Mikio Naruse, 1955)

“LA VIDA DE LA FLOR ES MUY BREVE y, aun así, sufre muchas penurias”. Con esta reflexión se cierra Ukigumo, una de las obras maestras del director japonés Mikio Naruse, idolatrado hoy por la internacional cinéfila pero que durante décadas sufrió no poca incomprensión y olvido, lo que en parte se debía a los escasos atractivos exteriores de su cine, que apenas circulaba fuera de Japón, y en parte a su propio carácter, marcadamente humilde y taciturno en palabras de Audie Bock.

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Divorcio a la japonesa

¿Una familia como las demás? Los Hirata discuten en presencia de Noriko, situada tras la mesa, en el centro. Quienes van a divorciarse son los mayores situados a la izquierda.

KAZOKU WA TSURAIYO (Maravillosa familia de Tokio, Yôji Yamada, 2016)

TRAS LA MUERTE del portugués Manoel de Oliveira, al que algunos ya creíamos inmortal, Yôji Yamada va camino de convertirse, con permiso de Clint Eastwood, en el cineasta más longevo en activo. Ni su aspecto ni su cine delatan la avanzada edad del director japonés, cuyas películas (ochenta y cinco, tantas como años tiene) se caracterizan por su vitalidad y frescura, lo que tiene que ver no tanto con sus temas como con su mirada cinematográfica, limpia y sencilla, pero nunca superficial.

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