El compás y el martillo

Vigilados por la Stasi: Christa-Maria (Martina Gedeck) y el dramaturgo Sebastian Koch (Georg Dreyman), en una escena perteneciente al primer largometraje del director alemán

DAS LEBEN DER ANDEREN

(La vida de los otros, Florian Henckel von Donnersmarck, 2006)

NUNCA UNA BANDERA DIJO TANTO DE UN PAÍS como la enseña de la antigua Alemania Oriental. Dicho emblema mostraba en su centro, orlado por espigas, un objeto mixto formado por el martillo y el compás. En la peculiar iconografía del satélite ruso, estos símbolos superpuestos representaban respectivamente a los obreros y a los intelectuales, pilares del desarrollo nacional junto a los campesinos, aludidos a través de las espigas.

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