Sed de amor

En el umbral de la muerte, la escritora interpretada por Yumeji Tsukioka vive una historia de amor  con el periodista Akira Ôtsuki (Ryôji Hayama), en uno de los grandes melodramas del cine japonés, basado en la vida de la malograda poeta Fumiko Nakajo (1922-1954)

CHIBUSA YO EIEN NARE (Senos eternos, Kinuyo Tanaka, 1955)

EN LA AMPLIA NÓMINA DE MAESTROS que Japón ha inscrito en la historia del cine, ocupa un lugar de excepción Kinuyo Tanaka, admirada actriz que en los últimos tiempos también ha sido reconocida como cineasta, tras décadas de olvido. Las seis películas suyas que conocemos, y que si no me equivoco fueron todas las que rodó entre 1953 y 1962, la acreditan no solo como la principal realizadora de los países orientales, sino quizá, en mi opinión, como la mejor directora del mundo, seguida de cerca por la rusa Yuliya Solntseva.

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