Viaje sin destino

Dos genios en el apogeo de su arte: Oliver Hardy y Stan Laurel, convertidos aquí en miembros de una disparatada logia cuyo voto les lleva a intentar burlar la vigilancia de sus esposas

SONS OF THE DESERT (Hijos del desierto, William A. Seiter, 1933)

EL CINE CÓMICO NORTEAMERICANO nos ha dejado obras inolvidables, protagonizadas por un elenco de actores en cuya cúspide hay que situar forzosamente a la pareja formada por Stan Laurel y Oliver Hardy. A título individual podrá discutirse quién merece ocupar el trono de la risa (mi corona particular ciñe la cabeza de Harry “Snub” Pollard), pero lo que es indiscutible es que jamás se produjo en la pantalla una alianza cómica como la del Gordo y el Flaco, compañeros de escapada en Sons of the Desert, considerada por muchos su obra maestra.

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Un artista del pueblo

Bajo la barba, el actor toscano Fosco Giachetti, en el papel principal. Junto a él, la francesca Gaby Morlay, que encarna a Giuseppina Strepponi, uno de los amores del compositor

GIUSEPPE VERDI / DIVINE ARMONIE (Verdi, Carmine Gallone, 1938)

A AQUEL A QUIEN MUCHOS CONSIDERAN un dios del arte vocal está dedicada esta Divine armonie, rodada por Carmine Gallone a la mayor gloria del autor de Un ballo in maschera.

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Tierra en trance

Cabellos como árboles al viento: la heroína de Limite escruta las olas sobre la barca a  la deriva

LIMITE (Mário Peixoto, 1931)

YA ES LEYENDA, pero durante mucho tiempo esta película fue, además, una de las más buscadas del mundo. En 1960, el historiador francés Georges Sadoul cruzó el Atlántico para verla (en vano) y no fue hasta 1977, tras un largo proceso de restauración que duró casi dos décadas, que Limite emergió de nuevo, confirmándose como una de las obras maestras del cine.

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En el curso del Sena

Dita Parlo (25 años) encarna a la inasible Juliette en la fantasía cinematográfica de Jean Vigo

L’ATALANTE (Jean Vigo, 1934)

CUANDO RODÓ L’Atalante, Jean Vigo, el malogrado, no era consciente del lugar que ocuparía en la historia del cine. Tenía sólo veintinueve años y le quedaban pocos meses de vida, de modo que rodó su primer largometraje como si fuera el último. Pese a ello, nada hay en la película de enfermizo, grave o testamentario. Es inútil buscar en ella un atisbo de autocompasión, un rasgo que indique rabia o tristeza por el hecho de tener que dejar prematuramente el mundo. Muy al contrario, las imágenes de L’Atalante rebosan amor por la vida, un sentimiento que corre parejo al gozo y libertad exultantes con las que el director se expresa.

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Aguacero de primavera

La actriz francesa Annabella interpreta sin reproche a Mária Szábo, la mujer despojada de todo, en el maravilloso cuento de hadas del Danubio escrito por Pál Fejös e Ilona Fülöp

TAVASZI ZÁPOR (María, leyenda húngara, Pál Fejös, 1932)

LA PALABRA POLIFACÉTICO se queda corta para definir a ese trotamundos del cine que fue el húngaro Pál Fejos, convertido en Paul Fejos a su paso por Hollywood. Hombre de teatro, médico durante la Primera Guerra Mundial, bacteriólogo en el Rockefeller Institute, colaborador de Max Reinhardt en Viena y de Fritz Lang en Berlín, científico, aviador y antropólogo, Fejös fue también cineasta, uno de los más viajeros que hayan existido, pues su carrera pasa por cuatro continentes y por países tan distintos como Hungría, Estados Unidos, Francia, Austria, Dinamarca, Indonesia, Tailandia, Madagascar y Perú.

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Por un puñado de ryos

24 películas en 28 años: el ronin Matajuro Unno (Chôjûrô Kawarasaki) y su esposa Otaki (Shizue Yamagishi), en una escena de la última y venerada obra de Sadao Yamanaka.

NINJO KAMI FUSEN (Humanidad y globos de papel, Sadao Yamanaka, 1937)

Muchos lamentos se han escuchado desde 1934 a raíz de la prematura muerte de Jean Vigo, fallecido a los 29 años, víctima de una septicemia. El malogrado director francés apenas tuvo tiempo de rodar tres horas de película, distribuidas en cuatro títulos que hoy recorren las filmotecas de todo el mundo. La obra de Sadao Yamanaka no ha corrido la misma suerte. El director japonés murió en 1938, casi a la misma edad que Vigo, en este caso por disentería, pero en un contexto muy diferente. Movilizado para combatir en Manchuria, Yamanaka partió hacia el frente, de donde ya no volvería, el mismo día en que era estrenada su última película, Ninjo kami fusen (Humanidad y globos de papel), hoy venerada por los cinéfilos.

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